Novena carta a Teresa...

Vélez ; tomó aquel manojo de papeles y comenzó a leer el texto del abogado Ricardo Olivós: “ La historia de este pleito de los Baldios de Niebla, llena casi por completo, la historia de Valverde”.

Con esta palabras inicia Don Diego Romero su libro “Un Pueblo Colonizador”. Quieren decir ellas que el Baldio fue cuestión esencial para el desarrollo y la formación de Valverde como pueblo, para el que constituyó cuestión de vida o muerte….
“Yo agregaría que también se le debe al Baldio la formación y el desarrollo de Valverde como nacionalidad. El “ Bar de Arroyo”, en Sevilla o la “Zapatería de Prera” en Barcelona necesitaron muchos siglos para crearse, aunque parezca ser cosa de ahora…

Vélez, seguía leyendo los documentos de Don Ricardo: “ La voluntad de Valverde por vivir iba obteniendo victorias incruentas. El lindero de Valverde por el Sur no estaba en la Cruz del Carril y el arroyo el Castaño como afirmaban los devotos de las convenciones. Más al fondo de esas lindes nuestras casas de labor se agrupaban en poblados o aparecían una a una, colocadas al final de los caminos.

Así como para el pueblo costero que vive de la pesca no hay ninguna cosa más importante que el mar, para el que no tiene tierras y necesita vivir de ellas no puede haber cuestión más importante que un Baldio. El Baldio y la lucha que hubimos de sostener con Niebla para mantenernos en él, tenía que llenar la historia de Valverde".

Vélez, se paró en estos últimos párrafos: “para el que no tiene tierras y necesita vivir de ellas”. Rápidamente vino a su memoria, aquella contundente contestación, recibida de labios de Don Diego Romero “ El Notario”, mientras realizaba conjuntamente con él y el juzgado de Moguer, la prueba pericial de recorrido de los linderos de una de las fincas denominada “Coto El Moreno”,  reivindicadas en un pleito de otras tantas, un total de dieciocho, contra  el Ayuntamiento de Niebla, a instancias del “notario”.

Era el 1º de septiembre de 1.979, el primer día de capeas de las fiestas de la Virgen del Pino. Unas capeas recuperadas, después de algunos años de desidia, y que parecían para el olvido de los nostálgicos. El régimen anterior, y su  corte facinerosa, se había encargado de que los plebeyos difundieran noticias contradictorias y restrictivas del gobierno de la provincia  sobre los festejos, y así con estas maniobras, que gustaban mucho a los rastreros y aduladores del gobierno local, se producía el efecto entre el resto de la población, que valoraría la equidad con la ley de los gobernantes, cosa que era mentira, pero que era y ahora  es, el modus operandi de los que actualmente  son discípulos de aquellas malas prácticas del regenteo bajuno local. Así se mueve el fascismo Vélez. Hicimos con la democracia un Ayuntamiento de paredes de cristal, donde todo era transparente. Los actos y las noticias circulaban como la luz por aquellos mamparos limpios y brillantes. Todo era publico y notorio, y las cosas a la vista de los administrados. Pero, los herederos de los rastreros de los regimenes facinerosos, dieron con la tecla de poder romper todo aquel edificio de cristal, a base de  trolas, embustes, y con el gran cinismo de ponerse de parte de las víctimas que ellos mismos inventaban, hasta llegar a inventar lo inventable, con la misma seriedad que pudieran hacerlo los honrados. Fueron tan inicuos y perversos, que la gente a base de repetirlo mil veces optaron por creerlos más que a nadie, y así están desde entonces Vélez.

Emiliano Sanz Escalera, había llamado al ayuntamiento, aquella mañana, para que lo esperasen a la puerta del consistorio y de allí partir con los testigos periciales a recorrer las lindes del Coto El Moreno. ¡Hay que joderse!, se lamentaba Vélez, con la de días que hay, y hoy precisamente que se estrenan las capeas, viene el abogado éste del ayuntamiento a que busque al “Chamusquina” , al “Guapillo”, y a “Aniceto”, para que esta tarde nos paseemos por la forestal. ¿ que te parece?.

Todavía, nadie ha podido reconocer la labor que como peritos de ciencia, realizaron estos tres grandes personajes de la vida del Baldio, en beneficio de Niebla, aquella tarde; mientras, las vacas deambulaban por el ruedo empalizado, detrás de los mozos iliplenses…

En la angostura del sendero que bordeaba un profundo barranco cerca del “duende”, y que afluye en el arroyo “Vivache”, delante de todos, “el notario” hacía de guía, apoyando su figura larga y enjuta, en un rústico cayado, a la vez que departía con unos y con otros su tesis sobre el pleito. Emiliano, se había enredado entre unas jaras, y un pantalón marrón perla que iba estrenando, se le había manchado de resina ennegrecida y oxidada por el estío. - ¡ Alcalde, me tienes que comprar un pantalón!. Vélez, le contestó por lo bajine, te va a comprar lo que yo sé.

En el último recodo, Vélez, tomó al “notario”, por el brazo, lo paró y le preguntó: Don Diego ¿porqué a los serranos, les gusta tanto un  trozo de tierra, tan estéril ,pobre y quebrada como estas?. - ¡Porque no la tenemos!. ¡porque no la tenemos!.